May 17, 2022 by

Escribir para sanar

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Escribir me desenreda esos pensamientos que se quedan dando vueltas en la cabeza, y últimamente todo me lleva a escribir. Lo que estoy leyendo, lo que veo en redes y algunas conversaciones.

Es sincronicidad. Señales que me rodean y veo por todas partes. Destellos de realidad que parecen no tener nada que ver, y que mi cerebro une, como las constelaciones en el cielo, que forman figuras cuando las unimos.

Entonces me siento a escribir, y ese hilo que todo lo une se esfuma, y no consigo volver a conectarlo. Pero más tarde o mas temprano volverá, porque sigo sintiendo su presencia. Porque el universo sigue emitiendo señales, porque nosotras también somos universo y estamos conectadas con él, porque nos conforman los mismos 4 elementos y en el mismo orden: hidrógeno, oxígeno, carbono y nitrógeno.

Escribir me ayuda a poner palabras a lo que siento. A entender lo que me pasa. A entender quién soy y por qué siento profundo y reacciono en lugar de observar y respirar y parar. No se si será la crisis de los 40 o estos dos años terribles, que necesito encontrar respuestas a por qué soy como soy.

Y todo me sirve, el tarot, mis cliclos, la luna, las retrogradaciones, el eneagrama y el diseño humano, la psicología, las películas y los libros.

Entender también que soy dualidad. Mi bueno y mi malo, mi escala de grises. Que estoy para sostenerme en todos mis ánimos y quehaceres.

Que soy mi ego que lo quiere todo para mi pero también soy mi esencia, esa que todo lo siente bonito y profundo, desde esa empatía que siento que me arrolla a veces e inunda todo.

Ahora he aprendido a diferenciar a las dos, que por si solas me atolondran. El ego trayendo a mi niña que solo quiere atención, y mi esencia que me abruma cuando todo lo acapara. Como el yin y el yan, que se complementan y se necesitan en equilibrio.

Por eso tengo la ventana llena de palabras.

  • Que definen lo que soy.
  • Y que he ordenado, aunque no lo parezca.
  • Tengo más por añadir aunque no caben.
  • Sé que tienen un sentido,
  • que todavía no he encontrado.
  • Algo las une, algo más allá de lo que soy.
  • A veces siento que puedo unirlas.
  • Pero no logro hacerlo porque se esfuma esa sensación.
  • Por eso escribo,
  • para ver si las encuentro sentido.
  • Por eso ves esas palabras en mis redes y en el blog.
  • Para ver si se conectan.
  • Son recordatorios para mi, de lo que es importante,
  • de lo que soy,
  • porque necesito un ancla que me saque del piloto automático del día a día.
  • Escribir es mi ancla.

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Y escribo sobre la felicidad, porque parece que es ahí donde tenemos que llegar, la meta. Y en realidad, la felicidad como meta, es inalcanzable.

Porque lo que de verdad importa es el camino. Da igual cuál sea. Lo importante es que sea el que elijas tú. A veces será el equivocado, pero el equivocado sabiendo que tú lo elegiste. Que fue tu elección.

Y entonces leo:

La felicidad es progreso, es sentir que caminamos en la dirección adecuada de nuestras vidas aquí y ahora, es mirar al futuro con optimismo y esperanza de que podremos ir más allá, conseguir más, sentirnos mejor, pulir lo que no funciona.”
De una Mansión propia de María Fonet

¿Quizá sea un camino hacia sentirme plena? Hacia la plenitud, entendida por ejemplo como pequeños éxitos en la vida. Pequeñas hazañas heroicas como estas:
Si pudiera definir el momento cuando alcancé mis mayores éxitos, escogería el instante en el que comencé a actuar, cuando aproximé mis labios a los tuyos, cuando firmé aquella renuncia, cuando pisé el escalón que me subió a un escenario, cuando pulsé la primera tecla en el teclado. El único paso indispensable para llegar a ser lo que quieres es ese que da con la resolución de no retroceder y te dices: hoy sí.”
De las trampas del miedo de Daniel Habif.

Para mi escribir es sanador, espero que leerme te ayude a ver que eres única, que puedes elegir, que tú decides tu camino.

Que tu historia importa, que eres luz, que puedes ser la luz que ilumine la vida, los días o los momentos de otras personas. Con lo que sientes dentro. Con lo que te gusta compartir, con lo que disfrutas. Porque yo lo veo en otras personas, porque reconozco a las personas apasionadas que:

  • Ayudan a los demás y a eso ha dedicado su vida.
  • Observan a la gente, ven lo bueno que tienen, se lo dicen. Cuéntame, cuanta gente te has encontrado que quiere sacar lo mejor de ti.
  • Leen, para contar luego esas historias apasionadamente.
  • Cocinan delicias, para reunir a la familia y disfrutar de unas sobremesas eternas.
  • Tejen y cosen bonito, pensando en para quién va a ser lo que hacen con sus manos. Horas de trabajo para convertir un hilo o tela en una prenda atemporal, única y personal.
  • Escuchan y desenredan mentes, que estudian leen y se nutren para entender a las personas y guiarnos por senderos de luz y sacarnos de la oscuridad.
  • Que tienen el don de hacer reír, son capaces de transformar una anécdota en una carcajada. Porque reír es un placer.

La gente apasionada brilla bonito y especial cuando hace eso que siente que es su poder.

  • ¿Cuál es el tuyo?
  • ¿Ya has dado el primer paso?
  • ¿Lo vas a dar?
  • ¿Necesitas apoyo?
  • ¿En quién estás pensando?
  • A veces basta un pequeño paso.
  • Un sí o un no.
  • Un empujoncito
  • Un creo en mi
  • Yo creo en ti
  • ¿Y tú?

Gracias de verdad por leerme, espero mis palabras sean luz en tu camino.

Aquí tienes el descargable para escribir aquello que te inquieta, te da felicidad… (clic para descargar)

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Ilustración dedicada a lo que escribo y su poder sanador.

Todas las palabras están fuera de mi cuerpo, menos la maternidad, que me atraviesa, porque ha sido para mi todo un aprendizaje. Sobre todo un aprendizaje para entenderme mejor y quererme más.

¿Te vas a animar a escribir?

Marta