January 17, 2024 by

El futuro es Femenino

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Somos mujeres porque nos educan para serlo.

Yuval Noah Harari se pregunta en su libro Sapiens si la división entre hombres y mujeres es un producto de la imaginación, como por ejemplo, el sistema de castas en la India, o una división natural de raíces biológicas y llega a esta conclusión:

El sexo es una categoría biológica y el género una construcción cultural. Así que la mayoría de de las cualidades femeninas son culturales y no biológicas.

Por eso las sociedades patriarcales educan a los hombres para que piensen y actúen de una manera masculina, y a las mujeres para que piensen y actúen de una manera manera femenina, y castigan a todos los que se atrevan a cruzar estos límites.

Pero no premian de igual manera a los que se amoldan: las cualidades consideradas masculinas son más valoradas que las que se consideran femeninas.

En la salud y la educación de las mujeres se invierten menos recursos; las mujeres tienen menos oportunidades económicas, menos poder político y menos libertad de movimiento.

El género es una carrera en la que algunos de los corredores solo compiten por la medalla de bronce.

Ser mujer

Un ejemplo de esto, es que las niñas con 8 años ya perciben que la ciencia es cosa de chicos, no de chicas.

Esto se debe principalmente a la falta de referentes, con menos del 8% de presencia de mujeres en los libros de secundaria, y a que la sociedad y las escuelas dudan sistemáticamente de la idoneidad y capacidad de las niñas para dedicarse a la ciencia y a la ingeniería, haciendo que estas niñas terminen dudando de ellas mismas.

Así lo explica Carmen Fenoll, presidenta de AMIT, una asociación estatal que nació para defender los intereses y la igualdad de derechos y oportunidades de las investigadoras y tecnólogas españolas, en este este Artículo del País.

Ahí habla sobre el porqué de la invisibilidad de las científicas y los estereotipos que explican por qué las menores estudican menos STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics).

Ser mujer

Así que como mujeres se espera de nosotras que tengamos ciertas características, que seamos dulces, amables, madres, dóciles, que no nos enfademos… Y todo eso es un constructo fuertemente arraigado, que afortunadamente está empezando a cambiar.

Relacionado con esto, Michel Norris, fundadora del Race Card Project, nos cuenta en un artículo del National Geographic:

Las mujeres que quieren cambiar del mundo, o llegar tan lejos como las lleve su talento e interés, a veces deben resistirse o rechazar esa vocecita en la cabeza que aviva nuestras inseguridades y nos sugiere cómo deberíamos y no deberíamos comportarnos. Es como una señal parpadeante que dice «incorpórese con precaución»: sé exigente, alza la voz, actúa y prepárate para que te vean como la mujer negra cabreada, la latina peleona, la arpía, la chillona, la agitadora, la alborotadora, la palabra que rima con fruta.

Ser mujer

Nacer mujer trae consigo retos a los que tenemos que enfrentarnos todos los días.

Por ejemplo los ideales de belleza que dictan las marcas y que vemos continuamente en los medios de comunicación.

Cuando lo importante es verse bien, cuidarse y comer rico, darnos caprichos y ver la belleza de nuestro cuerpo.

Ser mujer

O esta idea preconcebida de que las mujeres somos más arpías que los hombres, incluso desde pequeñas ya nos dicen que las niñas son unas brujas y los niños más nobles.

Que entre mujeres no nos llevamos bien.

Estos comentarios son estereotipos sexistas porque nos han enseñado a juzgar de manera más estricta a las mujeres y tenemos internalizado que las mujeres somos peores que los hombres. Algo que no es verdad.

María Fornet nos cuenta en este Reel cómo rebatir estos estereotipos.

Ser mujer

Igual que la idea del amor romántico. El opio de la mujer, como dice Henar Álvarez en este episodio del Olimpo de las Diosas.

El amor debe ser libre, elegido, basado en el respeto, la comunicación y la escucha.

Nada de medias naranjas y frases del tipo “tú me completas”. Todas somos independientes y completas.

Ser mujer

Y por último, ser mujer no significa ser madre.

Ser madre debería ser una elección no impuesta. Hago hincapié en lo de no impuesta, porque muchas veces pensamos que la elección es nuestra, cuando no lo es.

Ser o no madres, debería ser una elección personal.

Ser mujer

Pregunta el doctor Gabor Maté: ¿qué dolor prefieres?, porque vas a tener dolor de las dos formas, ¿El dolor de no ser tu misma para ser aceptada? ¿o sufrir por ser tu misma y no ser aceptada?

Disfruta:
De tu vida,
tu cuerpo,
tu amor,
tu fortaleza,
tus amigas,
tus elecciones,
tus prioridades.

Ser mujer

Marta